Hay ocasiones en las que deseas algo con tanta fuerza que cuando llega a ocurrir empezamos a creer en el destino.
Hace cosa de años que pensé ``Quiero dar clases de literatura. Quiero ayudar a personas a crear sus historias.´´ y se lo comenté a mi profesor.
Hace cosa de un mes, recibí un mensaje de su parte, diciéndome que me había recomendado al programa que organizaba el curso que el impartía, y que ahora sería yo quien ocupase el sillón del profesor. Algo que no me llego a creer a estar alturas, a pesar de llevar ya cuatro clases impartidas. Estoy en una etapa en la que puedo hacer cosas que siempre había querido, e impartir unas clases en las que conectar con los alumnos/amigos, del mismo modo el aprender de ellos y de mi mismo.
No sé cuanto durará esto, pero aquí está, y pienso aprovecharlo.
Cientos de historias a la espera de ser creadas.
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