viernes, 6 de noviembre de 2015

Línea de Triple

La pelota bota. Mi cuerpo empieza a temblar.
Mis compañeros están bloqueados y, me encuentro en mitad de la pista.
Nunca se me ha dado bien lanzar de triple, pero no creo tener otra opción.
Fuerzo a mis piernas para que empiecen a correr.
Dos pasos y botar. Dos pasos y botar.
Mi primer rival me encuentra en el camino. Por suerte consigo pasarle con un giro de talones.
No sé cómo lo he conseguido, pero mejor no mirar atrás.
La línea de triple está a cinco metros, pero igual que en una película, un nuevo rival aparece.
Es el número 12, y yo soy el 21, somos rivales de naturaleza.
Intenta un ataque por la derecha, luego por la izquierda. No puedo avanzar.
Sus ojos muestran su próximo movimiento, por lo que consigo evadirlo una vez más.
Nunca he podido hacer nada como esto. Dudo de ser yo mismo.
Mis compañeros intentan librarse de sus bloqueadores, pero es muy arriesgado pasarles el balón.
Un desliz bastante oportuno hace que mi rival pierda el equilibrio, por lo que consigo pasarle.
Llego a la línea de triple y ahora no estoy tan seguro de lo que quiero hacer.
Me preparo. Oigo los pasos de mis rivales que se aproximan por la espalda. No tengo tiempo que perder.
Doblo las rodillas. Apunto con la mano izquierda y lanzo. El tiempo se detiene.
Rebota en el aro. Choca contra el tablero y entra.
He marcado. Ni yo mismo me lo creo.
Lástima que perdamos por veinte cuando termina el partido.

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